Cataratas en los ojos

Existen tres grandes tipos de cataratas en los ojos, los cuales se distinguen por cómo se ubican en la lente del ojo.

  • Cataratas nucleares: ubicadas en el núcleo de la lente.
  • Cataratas corticales: empiezan en el borde exterior (corteza) y se desarrollan hacia el centro.
  • Cataratas subcapsulares: afectan a la membrana que rodea al cristalino.

Se puede dar el caso de que un paciente tenga, al mismo tiempo, los tres tipos de cataratas. Estos tipos de cataratas afectan de manera diferente la visión. Las cataratas tienen varios factores de riesgos. En la mayoría de los casos, las cataratas se dan en personas de más de 40 años, pero esto no quiere decir que las cataratas no puedan desarrollarse en jóvenes y niños. El sexo es indiferente para esta dificultad. Algunos de los factores de riesgo más comunes son la diabetes, los medicamentos, los esteroides, el cigarrillo y el alcohol.

La consulta con el especialista medico determinara que pasos seguir según el tipo de cataratas, según el grado de avance de las mismas, según las dimensiones del ojo, según se vea afectado por uno o varios tipos de cataratas y según sea un ojo o ambos los afectados. Es decir, hay muchas cuestiones para tener en cuenta al momento de tratar las cataratas.

Ninguno de los tres tipos de cataratas necesitan ser si o si operados inmediatamente. Todo depende de las incapacidades que las cataratas presenten en las personas. En un primer momento, las cataratas se puede controlar simplemente modificando la prescripción de los anteojos o aumentando la luz en los momentos en que se requiera esfuerzo visual. Sin embargo, cuando las cataratas empiezan a perjudicar seriamente la actividad normal de la persona, entonces es momento de pasar a la cirugía de cataratas.

Las cataratas nucleares, aquellas que se forman en el núcleo, son las más comunes. En las cataratas nucleares, la nubosidad u opacidad se desarrolla en el centro de la lente. Generalmente dificultan la visión a distancia. Estas cataratas pueden tardar muchos años en desarrollar y, en la mayoría de los casos, vuelven el núcleo de color amarillento.

Las cataratas corticales son las que comienzan en el borde exterior de la lente y luego, se desplazan hacia el núcleo central. Se puede hacer una analogía con los radios de una rueda, ya que los mismos se extienden desde la parte exterior hacia el centro. Los problemas más comunes que presentan este tipo de cataratas son: problemas con el resplandor, efecto “halo” con las luces y alteraciones en la vista cercana y lejana.

Las cataratas subcapsulares son las que avanzan con mayor rapidez. En solo unos meses pueden desarrollarse. Esta es la principal diferencia con las cataratas nucleares. Las cataratas subcapsulares afectan la parte posterior de la lente, causan deslumbramiento y generalmente la visión se nubla. Los pacientes con diabetes son muy propensos a desarrollar este tipo de cataratas, lo mismo con aquellos que tienen miopía extrema o retinitus pigmentosa.

Por último, las cataratas congénitas son aquellas que se desarrollan genéticamente, o bien en una edad temprana. Relacionadas con la enfermedad de Fabry o el síndrome de Alport. Es fundamental detectar este tipo de cataratas cuando antes ya que de lo contrario podrían afectar el desarrollo cerebral normal del niño.