La necesidad de aferrarse a algo superior cuando la salud no acompaña

Si la salud no acompaña, todo lo que hagamos para mejorarla será bienvenido. No importa la creencia que tengas. No importa si eres judío, budista, evangélico, cristiano. No importa si te gusta trasladar tu mente a la playa para sentirte bien, o si te familiarizas más con el campo. O si tu mente disfruta estando en las ciudades. Lo cierto es que estamos en la cama de un hospital, más solos que acompañados, por las visitas son durante un breve tiempo. Lo cierto es que debemos recurrir a todo aquello que nos hace bien, sin importa qué es. Podemos recurrir a la Virgen, a Dios, a la Santa Muerte, no importa si son creencias “legales” o creencias en discusión.

La salud es lo más importante de todo porque sin ella no hay nada. No podemos disfrutar de la vida sin no tenemos salud, por eso, cuando estamos mal, aferrarse de algo es imprescindible. En los hospitales debería trabajarse no sólo la parte exclusivamente médica, sino también la parte psicológica, la que hace que la mente del paciente se prepare para una mejoría, la que hace que los ánimos le den vida a un cuerpo que se ve abatido. La parte psicológica siempre es muy importante.